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Aunque el horario no acompañe, queda claro que es la hora de ganar. En primer lugar porque se inicia la segunda vuelta, y siempre es bueno empezar con buen pie. El segundo motivo es que desde la victoria ante el Sporting, en la jornada 13, el Tenerife sólo ha sumado 3 puntos en forma de empates. Y, como tercer argumento, porque enfrente estará el Zaragoza, un equipo que teme recibir el golpe de gracia.
Los números mandan: el Tenerife es el tercer peor equipo de Primera División, el segundo más goleado y el tercero menos goleador de la categoría. Le lastra también el número de derrotas, algo que provoca que sus cuatro victorias no sean suficientes para alcanzar a Málaga o Valladolid, que sólo tienen tres triunfos en su haber.
Como señalamos, comienza la segunda vuelta, y con ello el objetivo de neutralizar cada uno de los golaverages particulares negativos y el mantenimiento de los favorables. No será fácil, puesto que, de los diez últimos equipos, el Tenerife sólo gana el golaverage ahora mismo a Sporting, Osasuna y Xerez, mientras que pierde contra Zaragoza, Espanyol y Racing, mientras que Atlético, Almería, Málaga y Valladolid no pasaron del empate ante los chicharreros. La primera oportunidad llega el domingo, ante un Zaragoza que venció, quizá inmerecidamente, por un gol producto de un fallo de la zaga tinerfeñista que sería el prolegómeno del devenir defensivo de los de José Luis Oltra.
Para bien o para mal, el Zaragoza está tocado. No ha conseguido que los refuerzos achiquen agua de la nave maña, cuya línea de flotación está tocada. José Aurelio Gay intenta que dicho daño no se convierta en irreparable, un objetivo que no es baladí, puesto que la trayectoria descendente de los aragoneses ya tiene varios meses de precedencia y muchos millones de deuda como lastre añadido.
Estos precedentes son buenos, porque auguran un Zaragoza nervioso y temeroso ante un Tenerife que estará arropado por el Heliodoro, estadio que será absolutamente imprescindible para tornar del lado local el golaverage particular. Por el contrario, puede que los maños hagan bueno el dicho de que la necesidad agudiza el ingenio y tiren de casta para sumar tres puntos que en nada beneficiarían a los tinerfeños.
Tirando de historia, los enfrentamientos entre ambos equipos muestran un equilibrio inusitado. Cinco victorias locales y cinco victorias visitantes acompañan a los seis empates que chicharreros y maños han sumado en el recinto capitalino. No obstante, en Primera División el resultado es ligeramente favorable a los locales, con cuatro victorias locales (entre las que destaca un 5-3 en 1994), y tres victorias de los foráneos.
Todos estos argumentos, si bien no son suficientemente consistentes para esperar una victoria cómoda, deben servir de acicate para que los futbolistas del Tenerife salten al verde con la intención de morder a los visitantes y ganar tres puntos que sacarían a los blanquiazules de los puestos de descenso y que hundirían al Zaragoza un poco más; así es la lucha por la supervivencia. |